sábado, 18 de enero de 2020

CAPÍTULO 7

Peter y su compañera ven al grupo alejarse de ellos.
La próxima vez se lo pensarán dos veces antes de ponerse fanfarrones y atacarles.

Cuando Tracey llega a casa y va a la habitación de su madre, el abuelo de Peter aún está allí. 

—Mamá ya estoy aquí.

Cuando el anciano escucha a una joven llamar mamá a su amiga se da la vuelta.

Al ver a Tracey frente a él, sus ojos se llenan de lágrimas.

A pesar de los años transcurridos desde la última vez que la vió ha podido reconocerla a la perfección.

Tracey sigue siendo la misma persona de rostro dulce pero más adulta y sin embargo igual o más hermosa que antaño.

Billy se acerca a ella emocionado y la abraza.

—¡Tracey mi dulce niña estás viva!

Ella acepta el abrazo del anciano, pero no puede reconocerle y no entiende como es que él conoce su verdadero nombre.

—¿Quién es usted? ¿Por qué sabe cuál es mi verdadero nombre? —pregunta la joven sin entender nada.

—En otra ocasión se lo contaré. —responde el anciano volviendo a posar su mirada sobre la madre de Tracey. —Ahora tengo que marcharme. —dice Billy abandonando la habitación.

Jhonny La Serpiente, que en Estados Unidos, sigue siendo el mismo delincuente que era en su Vietnam natal, comienza a plantearse la posibilidad de entrar en política. Aspira a entrar en el congreso.

Aunque ya está protegido pues tiene a la policía norteamericana comprada, convertirse en político le protegerá más y podrá seguir con sus sucios negocios.

Y si bien sabe que dedicarse a la política no le asegura estar más protegido y que sus crímenes no salgan a la luz, su imagen de persona bondadosa y solidaria, al menos pondría en cuestión para algunas personas que la información que pudiera salir sobre él en un futuro.

En la escuela de Artes Marciales, Harry y Jimmy les enseñan nuevos movimientos, patadas y golpes a los alumnos, ignorando lo que Bryan planea en su contra.

Lejos de allí, unas manos masculinas con algunas manchas propias de la edad y con varios anillos de oro macizo en sus dedos hojea un periódico. Segundos después sus ojos se detienen en una entrevista a una joven y prestigiosa modelo. 

Esa modelo es... 

Furioso el hombre arruga el periódico. Se siente engañado. No cumplieron con su encargo de años atrás y ahora ella está allí sonriendo desde las páginas del periódico.

Cuando el abuelo de Peter llega a casa, su nieto nota que algo le ocurre.

—Abuelo, ¿qué te ocurre? —pregunta el muchacho preocupado.

—Ven Peter. Sientáte a mi lado. —dice el anciano invitando a su nieto a tomar asiento.

Cuando ambos están sentados Billy se sincera con el joven.

—Tracey está viva. —le confiesa el anciano a su nieto.

A apenas unos metros de allí Grace que ha salido a comprar algo de carne y de pasta para preparar la cena, fija su atención en un lujoso automóvil. De él desciende un hombre de unos sesenta años vestido por completo de blanco. Al reparar en su rostro una mueca de auténtico terror aparece en el rostro de Grace. Con el corazón aún a punto de salirse de su pecho, la enfermera se oculta con rapidez para que él no consiga verla.

¡Ese maldito hombre se conserva bien! 

Unas canas que dan a su cabello un tono plateado y algunas arrugas que muestran el paso del tiempo.

Y lo más importante. Tiene la misma cara de maldad de siempre. Su mirada sigue siendo la misma. Fría como el acero y carente de emoción.

Aunque los años ha redondeado su cara y su cuerpo, dándole un aspecto más bonachón en apariencia, Grace solo puede ver en él, a ese delincuente que abusó de años atrás. El mismo que ella está segura que mató a su esposo. A pesar de los años transcurridos, Grace sigue sintiendo el mismo miedo de antaño.

En cambio, a ella la vida no la tratado demasiado bien.
Ha sufrido mucho y ha trabajado mucho también. 
Todo eso ha dejado inevitables huellas en su rostro.

El abuelo de Peter, recuerda su fortuito encuentro con Tracey. Sabe que la chica, al igual que la mujer que la crió, se esconde bajo una identidad falsa y que la joven no recuerda lo sucedido años atrás.

El anciano se pregunta como reaccionará su nieto cuando se encuentre cara a cara con su amiga de la infancia.
Lo que el hombre ignora es que ambos ya se han encontrado, aunque no lo saben 

—¿Y cómo te enteraste que Tracey vive, abuelo? —desea saber Peter.

—La ví con estos viejos y cansados ojos que tanto horrores han visto. —le confiesa el anciano a su nieto.

Luego le cuenta como encontró a Tracey.

—Ella y la mujer que la crió viven bajo dos identidades falsas.

—¿Por qué abuelo? —pregunta Peter.

—Para protegerse de Johnny La Serpiente. 

—¿Y que es de ese maldito hombre? —pregunta su nieto con odio en la voz.

—No sabemos donde se encuentra, pero tememos que pueda estar en Estados Unidos. —se sincera el anciano.

En ese momento el rostro de Peter se ensombrece.

—¿Se encuentra en este país? —pregunta el muchacho indignado. –¡Le encontraré! ¡Lo juro y le haré pagar por la muerte de mis padres! —dice indignado su nieto.

—Para eso hay que andar con cuidado. Tenemos que conseguir pruebas. Es un hombre muy peligroso. —le explica su abuelo.

—Ahora explícame, abuelo que fue de Tracey en todos estos años que la creímos muerta. —dice su nieto.

—Salvó su vida de milagro, cuando trataron de matarla. La única persona con interés en acabar con vosotros es Jhonny. Estuvo durante algún tiempo en coma. Al salir del hospital, la persona que la crió quiso que todos creyeran que Tracey había fallecido. Por eso decidió que ambas adoptaran otras identidades.
Hay algo más que no sabes.

—¿Qué abuelo? —responde Peter.

—Lo único que Tracey recuerda es su nombre. —se sincera el anciano.

—¿Qué quieres decir, abuelo?

—La muchacha sabe que su nombre es Tracey y que su madre optó por adoptar otras identidades por protegerlas, pero no recuerda nada de lo sucedido. Ni del asesinato de vuestros padres, ni del atentado por el cual estuvo en coma.

—Debería saberlo. —dice Peter.

—Su madre adoptiva ha decidido no contarle nada, aunque sabe que tarde o temprano su memoria irá despertando. Pero hasta entonces, prefiere guardar silencio. Conoce a Tracey y sabe que sí se lo contara todo saldría en busca de Jhonny La Serpiente, sin tomar ni la más mínima precaución. Como harías tú. —le informa el anciano.

Robert, se entera que el director de su última película, ha puesto un ultimátum al productor de la película. Indignado, se presenta en casa del hombre para reclamarle y tras una fuerte discusión el actor acaba propinándole una patada de kárate en la cabeza que resulta mortal para el hombre. 

Por la noche, en su casa, mientras duerme, Tracey tiene lo que parece ser una pesadilla. Una detonación y dos niños corriendo entre las sombras. Segundos después, la imagen de un tigre y un dragón aparecen, se introducen en un colgante, para más tarde fragmentarse en dos partes. El dragón va a parar a su cuello. El tigre al cuello de otro niño como ella, pero del que no puede distinguir su rostro. Luego ve un arma apuntándola a la cabeza, mientras un sello macizo de oro con una serpiente grabada en él, brilla cerca suyo. Ella consigue escapar pero de repente algo entra en su espalda, haciéndola caer al suelo.

La muchacha despierta asustada, sobresaltada y bañada en sudor.

Peter tiene el mismo sueño de los colgantes.
Además en él, puede ver el cabello de otra niña. Un cabello rubio y largo, pero no acierta a distinguir sus facciones. No puede enfocarlas bien.
Están algo borrosas.
Más tarde, un tigre y un dragòn, aparecen en un lugar oscuro, de noche cerrada. 

Ambos rodean a una serpiente, acechándola. 
Por sorpresa, la serpiente logra salir de allí y en esta ocasión, el reptil comienza a hacerse más grande.
Y ahora es ella quien los ataca.

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