—¡Déjala marchar! —le advierte la rubia compañera del vietnamita al sicario.
El actor que cada vez detesta más a la pareja, en especial a Peter por "robarle a su mujer", les mira con desprecio. Ya les dará su merecido, a ella por no dignarse a mirarle como hombre, pues es algo algo a lo que su ego no está acostumbrado, y a ese tipejo de piel amarillenta sobre todo por atreverse a ser mejor actor y luchador que él y por seducir a la mujer que tenía que ser para él. Esa maldita mujer prefirió a un escuchimizado chico oriental que a un verdadero y musculoso hombre como Robert. No va a empezar ahora a aceptar derrotas porque siempre ha sido un ganador en todos los terrenos de la vida. Cuando acabe con ese muchacho delgaducho ya se encargará de Tracey.
Ya ha tenido suficiente viéndolos juntos, además ahora le desafían, de nuevo juntos, para evitar que cumpla con el encargo que su jefe le ha encomendado y eso si que no.
No va a permitir que le impidan que haga lo que tiene que hacer. Aunque sabe que no puede luchar contra los dos a la vez, de igual forma decide enfrentarse a la pareja. Seguro que llegará algún esbirro de su jefe que le ayude a hacerse cargo de esos dos. Él quiere encargarse de su rival. A Peter desea darle un "tratamiento especial", algo que nunca le ha dado a nadie antes. Ese oriental del demonio será el primero en experimentar su odio.
El delincuente carece de escrúpulos como su jefe a la hora de acabar con una vida ajena y al igual que Johnny La Serpiente, eso incluye a los niños. Le da lo mismo asesinar hombres, mujeres, ancianos o niños. Una vida humana es una vida humana y para él carecen de la más mínima importancia.
Los gemelos entre tanto vuelven a coincidir de nuevo, en esta ocasión en un establecimiento de productos típicos orientales del barrio chino, aunque tampoco en esta ocasión logran verse a pesar que han estado muy cerca el uno del otro.
Las pesquisas policiales siguen su curso para esclarecer los asesinatos del estudiante de la Escuela de Artes Marciales y del director de cine. Su olfato como investigadores les está llevando cada día más en dos direcciones, hacia dos personas de las que sospechan hace días. Todo parece apuntar a que ambos individuos tienen el mismo perfil criminal. Pero han de comprobar sus sospechas, tienen que atrapar a los responsables de esas muertes y no deben precipitarse aunque estén deseando encerrar a los dos asesinos.
Saben que otros compañeros, a veces por prisa, o para conservar su trabajo se precipitan en su labor y encierran a alguien equivocado. Incluso fabricando pruebas falsas en connivencia con algunos fiscales y abogados para perjudicar a algunas personas y que estas sean condenadas por algo que no hicieron.
Johnny La Serpiente, de camino a una reunión de negocios con otro empresario cree ver a alguien de su pasado, de su vida en Vietnam. Alguien a quien deseaba encontrar desde hace tiempo. Aunque en Estados Unidos tiene mucho poder e influencia, no se compara al que tenía en su Vietnam natal.
Allí sí hacía lo que quería. Hasta el gobierno de su país estaba bajo sus órdenes, tan solo eran un juguete en sus manos. Hacían la vista gorda con sus empresas oscuras y corruptas. Gracias a él y su control sobre el gobierno vietnamita, la población era cada vez más pobre ya que los impuestos que debían abonar eran cada vez más altos.
Y el militar aprovechaba la situación de desempleo en la que se encontraba la nación para dar empleo a los oriundos de Vietnam pero pagándoles una miseria en la mayoría de los casos, en especial si estos empleados carecían de estudios o de la habilidad necesaria para percatarse de la clase de ser despreciable que era su jefe. Realmente el individuo siempre mostraba una cara amable que poco tenía que ver con su verdadero ser.
Harry y el esposo de Grace comenzaron a darse cuenta sus sucios manejos, de la auténtica personalidad del individuo y de como pagaba una miseria a sus trabajadores alegando que no podía abonarles más de lo que percibían, cuando en realidad sí podía hacerlo ya que aunque él asegurara que su economía no era muy boyante que digamos, en realidad nadaba en dinero. Tenía y tiene tanto dinero que no podría gastarlo todo en su vida. Además esos empleados suyos que "murieron" de forma misteriosa descubrieron, no solo pruebas de corrupción y negocios ilícitos, además también se dieron cuenta que al menos una vez al mes, el individuo quitaba algo de dinero de las nóminas ya de por si minúsculas de la mayor parte de sus empleados y desvíaba ese dinero a unas cuentas que tenía en el extranjero, concretamente Estados Unidos. La Serpiente se enteró que esos dos hombres le habían descubierto. Tenía que recuperar esos documentos y callarlos para siempre.
Por desgracia para el criminal, aunque esos dos hombres que podrían haberlo delatado están muertos, aunque los documentos, las pruebas de sus fechorías no han aparecido no ha podido recuperarlos.
Mientras alguien investiga al antiguo militar del que siempre ha desconfiado, una sombra amenazadora llamada Bryan, le sigue los pasos. Ya conoce los rostros de los familiares de su objetivo y si no ceja en su empeño de desenmascarar a su jefe tendrá que usar a sus seres queridos para obligarle a dejar el caso.
La esposa del investigador está embarazada y tiene dos niños pequeños. El esbirro de La Serpiente los está viendo en ese momento jugar con su padre mientras la esposa del individuo los observa sonriendo en el exterior de su vivienda.
Lo cierto es que esa mujer está bonita, muy bonita. Quizá se divierta un rato con ella, tal vez la goce. Que esté en avanzado estado de gestación es solo una circunstancia que no le inhibiría de lo que le apetece hacer. Tal vez sea mejor que esa criatura no nazca.
En la calle, Robert, aún con la careta, desiste de enfrentarse a la pareja. Desea encargarse de ellos por separado y uno a uno. Quiere torturar a uno de ellos mientras el otro mira y sufre. Sabe que esos dos están enamorados y no habría más placer para él que verlos sufrir mutuamente por lo que pueda pasarle al otro.
Cuando el delincuente va a llevarse a Meredith con el descubre que la chica ha desaparecido y enfurece. Esa maldita pareja ha frustrado su misión. Eso le pone colérico y en ese momento se olvida de lo que pensaba segundos antes. El individuo comienza a golpear a la pareja, él que se cree un gran luchador piensa que va a poder con los dos.
—¿Te apetece jugar un rato, nena? —se burla el engreído artista. —De acuerdo juguemos un rato antes de... —dice él mirándola de arriba abajo insinuándose.
—¡Estoy cansada de que algunos tipejos como tú me llamen nena! —dice Tracey enfadada. —¡Machista de..! No soy tu nena, no soy la nena de nadie. En todo caso yo decido quien puede llamarme nena, de quien soy la nena. ¡Idiota! —responde la rubia repeliendo su ataque.
—¡Respeta! Ella no es la nena de nadie. Ella es la mujer que...—comienza a decir Peter aunque decide no seguir hablando.
El actor, aunque es un tipo fornido y hábil en la pelea no puede con los dos. Después de unos minutos luchando opta por marcharse y buscar a la chica que planeaba secuestrar. No debe volver sin ella.
Desde la lejanía, Harry y su socio que lo han visto todo, asombrados se dirigen a hablar con la pareja. El dueño de la Escuela de Artes Marciales mira con fijeza a Tracey, esa chica despierta cosas en él que no puede explicar. Y no son sentimientos de hombre que se siente atraído por una bella mujer, no tiene nada que ver con eso. Son cosas totalmente diferentes.
—Queremos haceros una propuesta. —les dice Harry a Peter y a Tracey.
La pareja se mira sin saber que pensar.
Lejos de allí, Grace se percata que Johnny La Serpiente la acaba de ver y no puede evitar una expresión de pánico en su rostro. Segundos más tarde la mujer espantada sale corriendo de allí como alma que lleva el diablo.
Ese demonio la encontró.
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