sábado, 18 de enero de 2020

CAPÍTULO 3 : ENFERMEDAD

Lejos de allí, Tracey se dirige a casa con la enfermera que acaba de contratar. Nada más llegar, las dos mujeres se dirigen a la habitación de la enferma que sigue durmiendo.

—Hace muchos meses que está así. Duerme prácticamente todo el día, porque es lo único que la alivia. —dice la muchacha acariciando con ternura la cabeza de su madre.

La enfermera mira a la mujer que duerme plácidamente sobre la cama y se compadece de ella. Está más enferma de lo que imaginaba. Aunque lo que más le conmueve es comprobar el gran amor que su hija siente por ella. Eso le trae recuerdos agridulces que prefiere olvidar porque solo le traen sufrimientos. 

Billy y el dueño de la escuela de Artes Marciales imparten una de las clases que diariamente reciben los alumnos de la misma. Pero no solo inciden en las clases físicas donde les enseñan nuevas patadas, llaves y giros, sino que además les imparten clases teóricas. 

—Recordad: Las Artes Marciales no tienen como objetivo el ataque, sino la defensa. —les recuerda el director. 

Margot, la novia de Robert acude al lugar de grabación donde están rodando ese día para verle y acompañarle a casa una vez terminadas sus escenas, pero él que la ha visto no quiere que la gente les vea juntos y se las ingenia para salir sin ser visto que ella. Su novia, espera una buen rato por él y finalmente llega a la conclusión de que su novio se ha escabullido al verla para que nadie les vea juntos y descubran que son pareja.

El actor, mientras tanto, llega a un club de alterne para pasar la noche con una de las prostitutas del lugar. Es uno de los mejores clientes del lugar y es de sobra conocido por todos cuantos trabajan allí, ya que acude varias veces por semana y suele estar con dos y hasta con tres chicas a la vez. Paga muy bien por los servicios de las chicas del lugar e inclusive en algunas ocasiones ha organizado orgías con otro amigo actor y varias chicas del local. 

Sin embargo, fuera de allí se muestra más violento con ellas, llegando incluso a agredirlas y amenazarlas si le cuentan a alguien lo sucedido. Ellas por miedo callan y como no les está permitido rechazar a un cliente tan importante del local, cuando vuelve a requerir sus servicios, a estas no les queda más remedio que aceptar sin rechistar a pesar que ello suponga que las pueda volver a agredir.

Por la noche en su casa, Grace tiene un extraño sueño. Recuerda el día en el que trajo al mundo al fruto de la violación sufrida meses atrás. Esa ensoñación le recuerda paso a paso el alumbramiento. Tras muchas horas vino al mundo su hijo. En realidad, sus dos hijos.

Hace días recordó a través de otro sueño que fueron dos los hijos que tuvo. Durante años estuvo convencida que solo tuvo un hijo, porque su estado mental era tan precario tras de lo sucedido que olvidó muchas cosas. Se había desmayado agotada tras el esfuerzo para traer al mundo al bebé anterior.
Recobró el conocimiento el tiempo necesario para alumbrar a la segunda criatura, pero enseguida volvió a desmayarse agotada.
Cuando despertó el segundo bebé había desaparecido y ella convencida que solo había tenido un hijo, lo abandonó días después presa de la desesperación, el dolor y un momento de locura.

Durante unos meses, su mente se vió sumergida en las tinieblas de la locura, aunque finalmente volvió a la luz.

Peter, en su cama, sueña con Tracey evocando tiempos pasados cuando ambos siendo adolescentes recibían los consejos y enseñanzas de Jimmy. También recuerda las ocasiones en las que los demás se metían con ambos.
No aceptaban que una mujer blanca se relacionase con un chico vietnamita. 

—¡Iros al diablo! —les contestó ella más de una vez.

A pesar que la jovencita era una mujer muy dulce con todo el mundo, poseía también un fuerte carácter que sacaba cada vez que era necesario. Y mientras la amistad de ambos duró, tuvo que sacarlo mucho más a menudo de lo que hubiese deseado. Aunque ahora las cosas parece que han cambiado a mejor. Cuando ambos eran adolescentes situaciones como estas se daban mucho más de lo deseado. 

Los dos sufrieron racismo por ambos lados. A ella los blancos le recriminaban su amistad con él y a Peter, los suyos hacían lo mismo respecto a Tracey. Cuando se lo contaban al abuelo Jimmy, este les decía.

—Para mi, los dos sois mis nietos. No hagáis caso de lo que oís. Las únicas distinciones que debéis hacer son entre las buenas y las malas personas. Sentirse bien con uno mismo y dejarse llevar por el corazón sin hacer daño a nadie es lo más importante. Siempre os habéis querido mucho, no permitáis que nada cambie eso.

Quería tanto a Tracey...

Nunca se fijó en su aspecto físico a pesar de que era una mujer bella. Crecieron y se criaron juntos, por lo que aprendieron a conocerse el uno al otro, descubriendo de esa forma, que eran almas gemelas.

En su niñez pasaban el día juntos, ya que eran hijos únicos. De modo que se querían y respetaban como verdaderos hermanos.

Los años pasaron, sus cuerpos fueron cambiando y empezaron a darse cuenta que ahora se querían de manera distinta a la de antaño. Ninguno de ellos sabía que les estaba sucediendo. Pero si tenían claro que lo sentían en ese momento, no lo habían sentido nunca antes. De repente el corazón se les aceleraba cuando estaban cerca el uno del otro, deseaban besarse, abrazarse y acariciarse. Se ponían celosos cuando otra persona se acercaba a alguno de los dos con la intención de conquistarlos. 

Peter, jamás le confesó lo que le sucedía a su mejor amiga por miedo a no ser correspondido por ella. En cambio, ahora tras la confesión de su abuelo, asegurándole que ella sentía lo mismo por él, se arrepiente de no haberlo hecho. Pero ya es demasiado tarde. 

—Te haré justicia, te lo juro Tracey. —Ese hombre irá a la cárcel por tu muerte. —dice el actor acariciando la mitad del colgante que Jimmy le regaló hace tantos años.

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